martes, 9 de septiembre de 2008

Caos controlado.


Bajo la oscuridad se esconde el hombre, esperando, acechando, con la mirada disimulada y el oído concentrado, la mentira, su principal arma, la ventaja, saber. En este mundo hay mucha confusión y los llamados a la rebelión se presentan como espasmos en el cuerpo, simples escalofríos que pretenden decir a lo lejos que algo esta mal. La televisión en su ficticio altruismo solo se preocupa por el raiting y los periódicos solo son papel vestido de letras que no forman ideas. Y así el hombre sigue oculto, en su conciencia que no es conciencia, donde solo niega lo que podría ser, se muestra con alevosa tentación de destruir, de asesinar, de hacer “nada” al otro hombre, al que anda por el mundo en silencio, al infiltrado, al pobre que pasa desapercibido para no ser ni odiado ni amado, al que va y se renta como esclavo con una solicitud de empleo en la mano y que solo piensa en subsistir. Pero eso no importa, por que el hombre es ambicioso, quiere ser caníbal, quiere jugar al fuerte y déspota, pretende (si ser cruel es pretender) demostrar su poder con la humillación del que cree débil.

Mi pena es la de todos los hombres que viven en este planeta, no hablo de genero si no de humanidad. Dicen que el canibalismo en algunas especies es producto solo de la sobrevivencia y que en caso de extrema necesidad, estas especies se comen a sus iguales, no se en verdad mucho de esto, pero si se lo que veo, y veo algo que de niño jamás me dijeron que iba a ver, a los hombres comiendo hombres, tal vez no literalmente (aunque no falte mucho para llegar a esto). La búsqueda de riqueza, la moda, el tener más que el vecino, que el hermano, el poder presumir, el poder ser alguien por medio de las cosas materiales. El egoísmo y esa ambición provocada por los medios de comunicación están haciendo que sea cada vez mas ingrato vivir en este caos controlado. El recomendado le quita el trabajo al que no lo es, aunque este ultimo tenga mención honorífica; a diario nos venden la idea de que la mujer u hombre con mejor cuerpo alcanza el éxito, aunque este solo sea efímero y limitado, un éxito impuesto como tal por los que controlan todo, por los que provocan y excitan a las mentes sociales y en medio de todo esto, los que andan, los que compran y caen en la trampa de los otros hombres.
Un mundo de papel han inventado, con adornos de colores y necesidades que jamás fueron tal, con prejuicios fabricados para actuar de determinada forma y con respuestas implantadas en nuestras bocas para contestar a determinadas preguntas, siempre igual, de forma mecánica, sin dejarnos pensar por si mismos. Hombres que comen hombres, y yo no quiero ser alimento de nadie, pero la rebelión esta satanizada, y el sexo es menos tabú que levantar la mano, es pecado mortal para los hombres religiosos cuestionar las cosas, mantenerse callado es lo único permisible y así caminamos los hombres por el borde, resignados por las calles de un mundo que realmente no nos pertenece y que tal vez nunca nos pertenecerá. un paso al frente y la mercadotecnia nos indica el camino correcto.

No hay comentarios: